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La Era de las billeteras digitales: cambiando el juego para los consumidores de Chile y América Latina

Las billeteras digitales han revolucionado la forma en que realizamos pagos, facilitando transacciones rápidas y seguras, reduciendo brechas financieras y derribando barreras propias de la banca tradicional. Estos son sólo algunos de los factores que explican, en gran parte, el fenómeno que han experimentado en Chile y la región. En 2023, el uso de billeteras digitales en América Latina alcanzó un crecimiento histórico, impulsado por un aumento del 30% en transacciones digitales en comparación con el año anterior.

De acuerdo con un informe de Statista, se proyecta que el número de usuarios de billeteras digitales en la región superará los 300 millones para 2025. Chile no ha sido la excepción: un estudio de la Cámara de Comercio de Santiago revela que el 65% de los consumidores digitales en el país ya utiliza este tipo de soluciones para realizar pagos diarios.

Sin embargo, este fenómeno debe analizarse desde varias perspectivas. Al igual que los pagos digitales, en su momento, las billeteras virtuales siguen el factor común de generar una mayor inclusión financiera. Al derribar barreras de acceso, más servicios bancarios están disponibles para un mayor porcentaje de la población, eliminando brechas y barreras de entrada tradicionales, como la necesidad de mantener un saldo mínimo o de tener una cuenta bancaria.

El auge no solo responde a la digitalización de los pagos, sino que también está facilitando el acceso en sectores históricamente desatendidos por la banca tradicional, como las zonas rurales y los grupos de menores ingresos.

Plataformas como Google Wallet, Apple Wallet y otras aplicaciones financieras similares, como Mercado Pago, Mach, Tenpo, BE Pay, entre otras, introdujeron herramientas accesibles y seguras en Chile, ganando terreno gracias a sus servicios sin comisiones y su enfoque en experiencias de usuario ágiles, que reducen la brecha para acceder a la banca digital.

Asimismo, el consumidor latinoamericano ha cambiado sus hábitos de compra y consumo financiero de manera significativa, con una de las principales consecuencias siendo una mayor participación en el sistema económico. Según el Banco Mundial, el 55% de los adultos en América Latina no tiene acceso a una cuenta bancaria formal, pero sí a un teléfono inteligente. Por otro lado, vemos que más fintechs ofrecen microcréditos directamente desde sus plataformas, basándose en historiales de transacciones. Así, han ido ampliando el acceso al crédito en sectores desatendidos.

Otro aspecto relevante es la experiencia del usuario, donde la simplicidad y velocidad son clave. Los nuevos consumidores, especialmente los Millennials y la Generación Z, valoran las transacciones instantáneas y una experiencia más simple e intuitiva: en Chile, el 70% de los usuarios de billeteras digitales afirman que la facilidad de uso es el principal motivo para adoptar estas tecnologías.

Por último, las billeteras digitales han impulsado un cambio hacia el comercio electrónico, favoreciendo nuevos hábitos de consumo. En 2023, más del 50% de las compras online en América Latina utilizaron billeteras digitales, según un informe de Americas Market Intelligence. Este comportamiento también ha beneficiado a pequeños negocios, que ahora compiten en igualdad de condiciones con grandes minoristas, gracias a la aceptación de pagos digitales.

En el horizonte se esperan avances hacia la integración de IA en la gestión de cuentas, ahorros y gastos. Sin embargo, para hacer sostenible este cambio, se requiere que todos los actores del mercado -bancos e instituciones financieras, empresas, gobiernos, usuarios y compañías de soporte tecnológico -converjan en plataformas seguras, confiables, correctamente reguladas y resilientes.

En Chile, con el ritmo actual de adopción y avances tecnológicos, es altamente probable que las billeteras digitales no solo se consoliden como una herramienta de pago esencial, sino que también impulsen nuevos modelos de negocio y una mayor inclusión financiera.

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